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La pretensión esotérica del gobierno de Chaves

Imagínese que usted está en su casa en San José, agarra el teléfono y llama a un amigo que está en Francia. Su amigo contesta el teléfono e inician la conversación. Dado que su voz se escucha en algún lugar de Francia, ¿usted se encuentra en ese país o sigue estando en el sillón de su casa en San José?

La respuesta es obvia: usted sigue estando en San José, salvo que crea por razones dignas de magia de Harry Potter cada que vez que usted llama por teléfono se transporta hacia ese lugar.

Pero pensar en ese tipo de magia es absurdo, como es verdaderamente absurda la posición del gobierno de al vetar el proyecto que saca a Costa Rica de la lista gris de la Unión Europea sobre paraísos fiscales.

La tesis del gobierno es que si una empresa que está en Costa Rica, desarrolla también actividades en otros países que le generan utilidades, entonces por esa plata que se ganó afuera, tiene que pagar impuestos en Costa Rica. O sea, para el gobierno, cuando la empresa costarricense usa el teléfono para hablar a otro país, se teletransporta. Peor aún, según la tesis de Chaves y su aliado el Frente Amplio, por esa llamada a Francia tiene que pagar los minutos en Costa Rica y en Francia.

Eso atenta contra el esquema de impuestos que tradicionalmente ha tenido nuestro país que básicamente consiste en que las empresas y las personas pagan impuestos por lo que ganan en Costa Rica. Es lo lógico.

Las y los diputados, al aprobar el proyecto para sacar a Costa Rica de la lista gris de la Unión Europea dejaron absolutamente claro que en este país solo se paga por las ganancias producidas en Costa Rica. De paso, arreglaron todo lo que la Unión Europea pidió.

Sin embargo, el señor Chaves, en su ánimo de cobrarle más y más impuestos a raimundo y todo el mundo, prefiere que nuestro país siga en una lista gris. Chaves es fanático de clavarle impuestos a la gente: no quiere bajar el marchamo y ahora quiere poner en riesgo nuevas inversiones en el país y nuevas fuentes de empleo, porque se le metió entre diente y diente que a huevo hay que cobrarle impuesto a empresas en Costa Rica por plata que generan en otro país.

La magia negra de Chaves nos mantiene en la lista gris de la Unión Europea y el país sufre, todo por una juponada. Por eso, hay que apoyar a los diputados en que resellen el proyecto y evite que Costa Rica sufra una vez más por la ambición chavista de clavarnos más impuestos.